Estaba recogiendo mis cosas y enviándoles mensajes a mis amigos para despedirme. Ellos seguramente pasarían unos meses de ensueño y yo mientras tanto me estaré aburriendo hasta hartarme pero creo haber oído decir a mis padres que había una especie de campus en la que te podías quedar a dormir, mientras realizas las demás actividades y así establecer relación con los demás compañeros. De todo eso yo lo único que quería era librarme de mi tía, así que acepte encantada.
Ya por la mañana cogí el autobús de camino a la capital, me pase el trayecto mirando por la ventana y de vez en cuando por el pasillo para ver si algo interesante pasaba pero nada.
Por fin había llegado y mi tía me estaba esperando, me saludo con mucha alegría pero yo sabia que en verdad esa felicidad y alegría duraría poco así que decidí aprovecharme de ella y le sugerí que fuéramos a comer pizza, acepto encantada. La pizza estaba deliciosa pero tarde o temprano debía entrar a ese agujero negro al que ella llamaba hogar y así lo hice, estaba tan cansada tras el largo viaje y haber estado conversando con ella mientras me comía la pizza, que me fui a dormir, a la mañana siguiente me esperaba la aventura o eso recordaba decir a mi madre.
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